La innovadora estructura de biopolímero de la malla drenante es el resultado de la larga experiencia y los profundos conocimientos de Tenax en la transformación de polímeros termoplásticos: gracias a la tecnología desarrollada internamente, Tenax es capaz de ofrecer nuevos productos cada vez más eficaces y fiables.
La malla de biopolímero HDPE+EVA se fabrica mediante un único proceso de extrusión continua y los dos polímeros forman un único elemento de malla romboidal que se prueba con diferentes inclinaciones y materiales.
La resistencia a la fricción en la interfaz entre dos geosintéticos puede medirse mediante una prueba específica, descrita en la norma europea EN 12957-2.
El aparato está compuesto por una tabla rígida con una bisagra en un extremo; mediante un sistema de transmisión mecánico, la superficie se inclina, partiendo de la posición inicial horizontal, aumentando la pendiente con una velocidad angular constante de 3° por minuto.
Sobre esta superficie se coloca una caja, conectada a la superficie mediante un sistema de ruedas de muy baja fricción, que puede deslizarse libremente sobre la superficie.
Los geosintéticos para los que se desea determinar el ángulo de fricción de interfaz se colocan uno en el plano horizontal y otro dentro de la caja móvil. Sobre este último se coloca una placa conectada a contrapesos capaces de ejercer, sobre la superficie de contacto, una carga nominal igual a 5 kPa.
Cuando la inclinación del equipo alcanza el ángulo límite para la interfaz, la caja superior se desliza y la prueba finaliza. A partir del ángulo medido, se determina el ángulo de fricción de interfaz.