La protección de las plantas durante las estaciones frías es esencial para garantizar su supervivencia y su desarrollo óptimo. De hecho, muchos cultivos pueden sufrir daños irreversibles debido a las bajas temperaturas y las heladas.
La protección de las plantas durante las estaciones frías también es esencial para garantizar que mantengan un crecimiento robusto y saludable. Sin embargo, no solo el invierno puede ser peligroso para los cultivos, sino que la primavera también puede presentar retos importantes, como cambios bruscos de temperatura o lluvias persistentes.
Protegiendo los cultivos de estos fenómenos climáticos, es posible iniciar nuevas producciones hortícolas y prolongar los cultivos existentes durante los meses más fríos, garantizando así un huerto productivo en todas las estaciones.