El huerto sostenible: producir más consumiendo menos

  • 27 de julio de 2026
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El huerto sostenible: producir más consumiendo menos
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Un dicho popular reza: «Hombre en el huerto, hombre muerto», y, sin embargo, en los últimos años cada vez más personas han redescubierto el placer de producir parte de sus propios alimentos, impulsadas por el deseo de llevar a la mesa productos naturales, reducir el desperdicio y adoptar un estilo de vida más sostenible. Gracias a la evolución tecnológica, por ejemplo con el riego automatizado, hoy en día cultivar un huerto ya no requiere el esfuerzo de antaño. Además, la creciente atención que se presta a los temas de sostenibilidad encuentra en el huerto la solución para contribuir a limitar los envases, reducir los transportes relacionados con la cadena alimentaria y fomentar un consumo más consciente. 

Cultivar hoy en día significa no solo reducir el impacto que uno tiene sobre el medio ambiente, sino también adoptar estrategias para que la experiencia resulte enriquecedora, no solo porque se producen alimentos saludables, sino también porque, tal y como sugieren algunos estudios, parece que trabajar la tierra reduce la presión arterial, disminuye el cortisol, estimula el sistema inmunitario y nos expone a una bacteria, la Mycobacterium vaccae, presente en el suelo y que actúa como antidepresivo natural. Pero hay otro efecto, más sutil: el huerto nos obliga a tomar conciencia del tiempo. En el ritmo lento del crecimiento y la alternancia de las estaciones, la mente se calma, la atención se regenera y el estrés se disipa. Sin embargo, esto implica utilizar el espacio de forma inteligente: proteger las plantas sin recurrir a soluciones invasivas y crear estructuras que acompañen el crecimiento de los cultivos, mejorando su salud y productividad.

Uno de los enemigos más subestimados del huerto doméstico, por ejemplo, no es la sequía ni las enfermedades fúngicas: son las aves. Las semillas recién enterradas, los capullos a punto de florecer y los frutos en maduración son apetitosos bocados para las aves, que pueden comprometer gran parte de la cosecha, a menudo sin que nos demos cuenta a tiempo. Para resolver este problema, Tenax propone Ortoflex, una red antiaves de polipropileno con malla de 8x10 mm, diseñada para proteger los cultivos de forma sencilla y no invasiva: sin daños a los animales, sin productos químicos, sin complicaciones. Se puede colocar directamente sobre las plantas, extender sobre la copa de los árboles frutales o montar sobre estructuras de soporte. Deja pasar el aire, el agua y la luz sin obstaculizar el crecimiento. Estabilizada frente a los rayos UV, resiste todas las estaciones y es reutilizable año tras año.

Una de las estrategias más eficaces para aumentar la productividad consiste, por el contrario, en aprovechar el crecimiento vertical de las plantas trepadoras. Los tomates, los pepinos, las judías verdes, los guisantes y muchas otras variedades crecen mejor cuando pueden desarrollarse hacia arriba. Además de ocupar menos espacio, las plantas reciben una mejor exposición a la luz y una mayor ventilación, lo que reduce la humedad en las hojas y el riesgo de enfermedades fúngicas. Sin embargo, para ello necesitan un soporte estable que les permita crecer bien. Sin un tutor, los tallos se doblan, los frutos pesados tocan el suelo y se deterioran, la exposición a la luz se vuelve irregular y esto se traduce en una cosecha menor y de menor calidad. Steel Up es el tutor de acero plastificado de Tenax con superficie exterior rugosa, diseñado para favorecer el anclaje natural de las plantas sin necesidad de ataduras continuas. El extremo puntiagudo se clava fácilmente en el suelo, sin necesidad de herramientas. Hueco por dentro, es ligero pero resistente, no se oxida y soporta cualquier condición meteorológica. Disponible en cinco medidas (desde 90 cm hasta 210 cm de altura), se adapta a plantas de diferentes tamaños y vigor.

Sin embargo, no todas las plantas crecen a la misma velocidad ni alcanzan la misma altura; por eso, un tutor fijo no suele ser la solución definitiva, ya que cuando la planta lo supera, el problema vuelve a surgir. Steel Up Modular responde a esta necesidad con una lógica sencilla: se trata de un tutor de acero plastificado de 16 mm de diámetro, modular, que se puede alargar añadiendo un segundo elemento. Los módulos, disponibles en longitudes de 60 y 90 cm, se unen entre sí para alcanzar la altura necesaria temporada tras temporada: en otras palabras, el tutor crece junto con la planta.

En una época en la que la sostenibilidad se asocia a menudo con grandes transformaciones industriales o de infraestructuras, incluso un huerto doméstico o compartido puede convertirse en un laboratorio de buenas prácticas. Y, al final, dan ganas de decir: nada de «hombre muerto», hoy en día el huerto es uno de los mejores lugares donde estar.