Los velos de invierno son la solución más eficaz para proteger los cultivos del frío, las heladas, la lluvia torrencial y el viento, creando un microclima estable y favorable para el desarrollo de las plantas.
Gracias a su estructura de tejido no tejido transpirable, mantienen una temperatura más suave, favorecen el crecimiento precoz y reducen el estrés de las plantas durante las estaciones más rigurosas.
Ideales para su uso en campo abierto, túneles o invernaderos, los velos de invierno permiten adelantar la siembra, prolongar la temporada de producción y proteger eficazmente los cultivos más sensibles.
Ligeras, fáciles de instalar y reutilizables, son un aliado indispensable para una agricultura más eficiente y sostenible.